1 de cada 8 mujeres va a sufrir cáncer de mama a lo largo de su vida. Aunque existen diferentes tipos de cáncer de mama, en general se trata de una enfermedad que se puede tratar y que tiene una tasa de curación alta si se detecta a tiempo. Ese diagnóstico temprano, sin embargo, no siempre es posible. En algunas ocasiones, porque se desarrolla entre revisión y revisión; en otras, porque la mamografía, que es la prueba de cribado más usada, no lo ve, algo que sucede sobre todo en mujeres que tienen un tejido mamario denso.

Pero, ¿y si existiera un sistema capaz de detectar el cáncer de mama a través de una simple muestra de orina y en tan solo 30 minutos? Esa es justo la propuesta lanzada por la bioingeniera española Judit Giró con su proyecto The Blue Box, un dispositivo que se inspira en el funcionamiento del sistema olfativo de los perros y que es capaz de detectar las sutiles variaciones que esta enfermedad provoca en la composición y el olor de nuestros fluidos corporales.

Esta historia también puedes escucharla en esta entrega de Lo de la Ciencia de Canal Extremadura Radio.

Una solución inspirada en la naturaleza

Desde hace décadas, existen evidencias científicas que demuestran que los perros, que tienen un olfato mucho más desarrollado que el nuestro, son capaces de detectar y señalar la existencia de ciertas patologías.

Uno de los primeros estudios en esta línea fue publicado en The Lancet en 1989 y documentaba el caso de una mujer de 44 años cuyo perro le olfateaba y lamía un lunar en la pierna de manera persistente. Resultó ser un melanoma. Este hallazgo inicial abrió la puerta a investigaciones más extensas sobre la capacidad de los perros para detectar tanto el cáncer como otras enfermedades, como la diabetes, la epilepsia o el parkinson.

The Blue Box se basa en estas evidencias y propone copiar ese modelo que ya existía en la naturaleza (en el sistema olfativo de los perros) creando un dispositivo que detecta el cáncer de mama oliendo las muestras de orina de la paciente: «Cuando se introduce una muestra de orina dentro de la Blue Box, esta se calienta de manera que su olor se maximiza y llena todo el espacio de dentro del dispositivo», explica su creadora. «Ahí dentro hay ocho sensores que serían parecidos a los receptores olfativos que tenemos nosotros o los perros dentro dentro de la nariz. Esos sensores empiezan a reaccionar captando la señal y lo traducen a una señal eléctrica que puede leer un ordenador o una inteligencia artificial». Ese modelo de inteligencia artificial se encargará después de analizar la información proporcionada por los sensores y buscar en ella patrones, esto es, las particularidades de ese olor que el sistema ya sabe (porque se le ha entrenado para eso) que son indicativos de cáncer de mama.

Más sensible e indolora que otras pruebas diagnósticas

El objetivo de Judit y su equipo es que esta prueba para la detección de cáncer de mama forme parte de la rutina ginecológica. Basta con entregar una muestra de orina al entrar en la consulta para obtener un resultado preliminar en apenas 30 minutos, mientras se realiza la exploración física. Frente a otros sistemas de diagnóstico como la mamografía, The Blue Box destaca también por ser indolora, algo que Giró cree que puede incentivar su uso.

Aunque lo más importante tiene que ver su coste y su efectividad en la detección de la enfermedad: es 6 veces más barata que una mamografía y es más precisa que esta en casos donde hay mucha densidad mamaria, algo que se da en más de la mitad de las mujeres en edad de cribado. En las pruebas de concepto, The Blue Box demostró una sensibilidad del 88,42%, superando a la mamografía en un 15% de media y hasta en un 30% allí donde hay tejido mamario denso.

Horizonte 2026

The Blue Box nació como un trabajo de fin de grado y hoy es una empresa con un equipo de ocho personas. Tras las primeras pruebas de concepto, este verano se iniciarán los ensayos clínicos en siete hospitales españoles para validar la seguridad y eficacia del dispositivo. Si supera esa fase, este nuevo sistema que detecta el cáncer de mama en una simple muestra de orina, podría llegar al mercado en 2026.

 


Foto: Matheus Natan, Pexels. Editada con ChatGPT.

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